domingo, 23 de septiembre de 2007

Dijo que el siguiente!

Modelos de intención, Sobre la explicación histórica de los cuadros[1]

Según Baxandall explicamos cuadros, y por consiguiente, obras pictóricas solo en la medida en que los hemos considerado a la luz de algún tipo de descripción o especificación verbal. Cada acercamiento a una obra de arte incluye o implica una descripción elaborada del mismo que se convierte en una forma de definir cosas que sería difícil describir de otra forma. “Descripción” y “explicación” son dos términos que se penetran recíprocamente, pero no hay que olvidar que la descripción es el objeto mediador de la explicación.
Baxandall afirma que entre lenguaje y cuadro hay una relación compleja y problemática. Un primer punto de dificultad surge cuando intentamos acercarnos a un cuadro –un terreno asequible simultáneamente- utilizando un medio temporalmente lineal, como es el lenguaje. Resolvemos el problema si aceptamos que el hecho de “mirar” una obra pictórica es tan lineal en el tiempo como el lenguaje, sólo que con el lenguaje la mirada se puede conducir. Así llegamos a la conclusión de que las palabras que utilizamos para el acercamiento o explicación de un cuadro representan el pensamiento que se formula después de haber visto el cuadro. Por tanto, todo lo que desde el lenguaje verbal podamos hacer al intentar describir el modo en que la pintura significa no puede ser más que una traducción o versión, dirigida al entendimiento y no a la sustitución de conocimientos y la experiencia que la pintura proporciona como arte, por la comprensión verbal que de ella alcanzamos.
También hay que recordar que utilizamos los términos –las palabras- de una forma no absoluta; los utilizamos a la par que el objeto –la obra pictórica- y los utilizamos de manera demostrativa y no informativa. El hecho de que tengamos disponible en reproducción el objeto de análisis –el cuadro- tiene consecuencias para el funcionamiento del lenguaje utilizado.
Así, a pesar de las similitudes, ambos lenguajes –verbal y visual- tienen naturalezas diferentes y, por tanto, son capaces de significar de modo diferente; sus sistemas de significación no pueden imaginarse equivalentes ni superponerse, sino responder en cada caso a la naturaleza del lenguaje empleado.

[1] Michael Baxandall, Modelos de intención, sobre la explicación histórica de los cuadros. España Hermman Blume, 1989.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Bueno Jim, la diferencia esta clara, pero entonces ¿en que plano debemos situarnos al hablar de realidad?. Si nos es imposible saber, describir y explicar el objeto (cuadro) en nuestros ojos, entonces debemos seguir insistiendo en ello, o mejor aun, debemos de inclinar nuestra mirada no solo al hecho en si, sino al porque del hecho; es decir, no habría que replantear el valor de lo real en contra del valor de lo interpretado?; quien es el artista el que lo pinta o el que llora al verlo?