
Esta es mi segunda semana del servicio social en el IIE, vengo algunas horas a diario, ora dos, ora cuatro. La cosa es que ando aquí diario. Hago la edición digital de las imágenes reprografiadas, resultado de la investigación hemerográfica, para la curaduría de una próxima exposición del MUCA. Va a estar muy bonita y se llama "Arqueología de la Educación", o por lo menos ese es el nombre tantativo.
Básicamente se trata de reunir toda la cultura visual existente en revistas y publicaciones periodicas como "El maestro rural" (ilustrada en algunos de sus ejemplares por Diego Rivera, Orozco, O´Gorman y por muchos artistas más) y en otras revistas y periodicos, al igual que en publicaciones oficiales (de la Secretaria de Educación Pública principalmente), para mostrarla de acuerdo al discurso museográfico relacionado con el proyecto de educación pública en México durante los 30, los 40 y los 50. Arqueología, cultura visual y arte, efectivamente. Será montada por ahí de octubre, no falten.
Me la pasó muy bien, me asignaron una Mac con internet de alta velocidad. ¡Ahora se manejar Mac! Le agradezco a Sebastiano por haberme inducido en el manejo de estas maravillas.
Hay unas personas muy amables que trabajan aquí en cómputo. Yo sólo estoy de invasor temporal (asi que no debiera acostumbrarme a los usos y costumbres de aqui). Uno se llama Claude (clod), desde el primer día me cayó bien. Es un negro muy amable, tal vez francés, que siempre tiene en su lugar una edición de bolsillo, de esas azulitas que regalan en los puentes, del Nuevo Testamento. Siempre abierto en diferentes pàginas. Hoy estaba en la 451: El Apocalipsis o Revelación, de san Juan el teólogo. También habla de gadgets, tecnología, y de sus hijas.
El jefe se llama Victor, joven señor muy amable, y al parecer muy listillo, es respetado. Por eso es el jefe. Supongo que aqui se respetan las jerarquías.
La señora Tere es un pan de Dios y se va temprano. Casí no la veo por que he venido en la tarde-noche.
Un par de chicas aseñoradas completan la plantilla del departamento de cómputo del IIE. Casí siempre me toca estar aqui con ellas. Una se llama: ...Dammed! No recuerdo como se llaman, ni una ni otra. Una de ellas es muy modosita y neurotiquilla, se le nota. Pero ni nos pelamos. El protocolario "hola" y el amabilisimo "hasta mañana" nos bastan para comunicarnos. A excepción del día que le tuve que hablar para decirle que el multifuncuional se había quedado sin papel. Ese día me vio muy extraño, de la manera fea, y me dijo: Si, ya ví. Pues perdón entonces por mandar imprimir mi trabajo de la filosofía de la historia cuando no hay hojas en la bandeja, a la próxima me traigo mis hojas blancas, sólo me aprovechare su tinta.
La otra... ¡Me tiene harto! Se la pasa cantando. A veces me espanta porque gritacanta sintiéndose invadida por la ira Lupita D´alessio presentàndose en cualquier palenque. Doy sobresaltos al escuchar de repente y a la de "sin susto" sus alaridos espantosos. A veces se la prolonga aun más cuando le sube el volumen inesperadamente a las partes màs emotivas y saturadas de las rolas mariacheras de la música vernácula mexicana que escucha, pero hasta eso es fina, tiene una buena selección. Aún así ¡eso no se hace aqui Señora! Cantas horrible! Más cuando te pones a cantar tus hits interpretados por las féminas de "La academia", no tienes la voz de Yuridia, ni a Toñita llegas, así que como dijo el rey: ¿Por qué no te callas?
De ahí en fuera soy feliz, mucho.

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